La profesora María Bartolomé tutora 1ºB se llevó a sus alumnos al Zoo de Madrid, al entrar un elefante les persiguió hasta la piscina de los pingüinos, nada más llegar los pingüinos les atacaron con sus picos por lo que tuvieron que salir corriendo.
Cuando estaban muy cansados pararon de correr frente a la jaula de los monos, de repente los monos saltaron por un agujero enorme y atacaron de nuevo a los niños, gracias a la profesora que empezó a tirar cacahuetes los monos dejaron en paz a los niños. Estos aprovecharon para ir a otro lado, pensaron que animal sería bueno con ellos y se fueron a la granja porque estos animales están acostumbrados a los niños. Vieron a un caballo y pensaron que podrían subirse a él y correr tan veloces que escaparían de los animales que les atacaban, y eso hicieron pero de repente se escuchó un sonido de los delfines, el caballo relinchó y se paró, los niños bajaron del caballo y se fueron hasta donde escucharon el sonido.
Llegaron hasta la piscina de los delfines y estos les hicieron señas de que se metieran en la piscina, los niños hicieron caso porque los demás animales les rodeaban. Los delfines cogieron a los niños y los pusieron a salvo en una cueva que estaba dentro de la piscina y que tenía oxígeno. Los delfines sacaron la cabeza del agua y como sabían comunicarse con el resto de animales les dijeron que los niños eran muy buenos y que los dejasen salir del Zoo.
Los animales, como si estuvieran encantados, abrieron un pasillo por el que los niños pasaron hasta la salida donde le esperaban sus padres llorando, los cuidadores cerraron las puertas del Zoo y durmieron a todos los animales.
Aitana García Campos