En unos días comenzará la actividad de natación para los niños de Educación Infantil. Y lo que para la mayoría es un momento divertido en el que aprenden muchas cosas, para otros pocos es todo lo contrario.

Desde el departamento de Educación Física os vamos a dar algunos consejos para que ese momento no suponga un problema para vuestros hijos.

Lo primero que habría que hacer es ver si es una fobia, no le gusta lo que tiene que hacer o es una llamada de atención. Para eso lo mejor que podéis hacer es contactar conmigo (ana.temprado@colegio-abaco.com). En numerosas ocasiones en clase están fenomenal, yo nunca habría sospechado que en casa llora o protesta porque no quiere ir a clase y me entero porque me lo comentáis vosotros (o su tutor).  Al estar en contacto podemos, en poco tiempo, conseguir que cualquiera de las opciones se solvente.

Es lógico y normal que tu hijo necesite un tiempo para adaptarse a la nueva rutina. Lo más importante para que esto se produzca con normalidad, es que vosotros le transmitáis tranquilidad y relajación. Si ellos ven que estáis nerviosos, ellos también lo estarán.

Otras veces ocurre que a los niños les encanta el agua y durante el verano han estado sin problema en la piscina, pero a la hora de ir a clase se niegan, lloran, protestan, etc. Esto se debe a que, durante el verano, la piscina era un lugar en el que se jugaba, un lugar en el que ellos decidían qué hacer y qué no (ahora buceo un rato, luego salto a bomba…), añadiendo a eso que siempre contaban con la figura de un adulto (por lo menos) que estaba pendiente de él en todo momento. Y ahora que llegan a la piscina del cole, la profe tiene que estar pendiente de más amigos, que nos manda cosas que a veces no nos gustan nada de nada y encima, en una lugar poco conocido.

Con la actividad de natación, además de desarrollar su psicomotricidad, su capacidad respiratoria, su tonicidad, y numerosas cosas más estamos fomentando el desarrollo de su autonomía y, en ocasiones, es este el motivo por el que no quieren ir a nadar. Allí se tienen que vestir y desvestir solos y, a veces, esto, les puede generar inseguridad.

Desde mi larga experiencia os voy a dar algunas recomendaciones y consejos que pueden ayudaros a solucionar un posible problema.

  • Lo que no debéis hacer es engañarles, si va a ir a natación, no le escondáis la mochila, ya que lo único que conseguiréis es que desconfíen de su tutor y le vean como “el malo de la película”.
  • La despedida de por la mañana hacedla breve, cariñosa y optimista, no olvidando la firmeza. No caigáis en chantajes ni les ocultéis la verdad. Mostradles vuestro apoyo y decidles las cosas positivas que conlleva ir a clase de natación: se pondrán más fuertes, podrán echar carreras con vosotros y con sus hermanos, en verano se lo pasarán fenomenal cuando vayan a la playa o a la piscina, etc.
  • Cuando les recojáis, preguntadles qué tal les ha ido y cualquier avance que os diga el tutor, o yo misma, celebradlo por todo lo alto,  ofrecedles recompensas verbales (¡qué orgulloso/a estoy!, ¡cómo me alegro!) o algo que les guste mucho, como por ejemplo ir al parque un ratito, una merienda que les guste, evitando las recompensas materiales como los regalos, ya que en ocasiones únicamente se mueven por el interés que les produce esa recompensa material y se olvidan de lo realmente importante.

En resumen, cada niño tiene su propio ritmo y necesita un tiempo determinado para adaptarse a las nuevas situaciones y rutinas. Es fundamental que entendáis que eso es algo normal y que les hagáis ver que estáis ahí para ayudarles, igual que los profesores del colegio, pero sin caer en chantajes. Y es que, para vencer un miedo es necesario afrontarlo, no evitarlo. Y además porque la natación forma parte de las actividades del aula..