Nos hacemos mayores y empezamos a darnos cuenta que nuestros nombres son especiales, distintos unos de otros pero comparten letras que son iguales.
Tenemos muchas ganas de aprender cómo se escriben y aunque ahora nos cuesta un poquito dentro de nada tendremos la madurez suficiente para poder escribirlo sin problema.
El primer día presentamos nuestros nombres y tratamos de identificarlos fijándonos en la primera letra. Después jugamos con ellos , los extendemos por la clase y tratamos de adivinar cuál es el nuestro.
Y con el tiempo intentamos plasmarlo realizando una copia en una hoja en blanco.
Para seguir practicando ahora lo copiamos en el suelo.