En las Navidades siempre llegan las sorpresas y a nuestra clase de 3 años A, ¡ha llegado un nuevo amigo!

Con mucha ilusión y sorpresa se nos encomendó la tarea de cuidar de un huevo que hemos ido observado día a día. Se les explicó que no era un huevo normal, sino que se trataba de un huevo de Dinosaurio.

Y para que naciera teníamos que meterle en agua para que fuera creciendo y así romper la cáscara. Cada mañana llegábamos a clase con ganas de ver cómo se encontraba y deseábamos que nuestro pequeño amigo saliese. Poco a poco fue creciendo y creciendo y por fin el huevo se rompió y sacó una pata. Ya quedaba muy poco. ¡Estábamos muy emocionados!

Y al día siguiente ya se iba viendo más y más, después de cinco días de ansiada espera nació. Todos le queríamos tocar y abrazar, entonces nos reunimos en la asamblea a conocerle. Nos quedaba lo más importante… ¡elegir un nombre! Dudamos mucho y salieron varios pero el que más nos convenció a todos fue Dino.                 Y al día siguiente ya se iba viendo más y más, después de cinco días de ansiada espera nació. Todos le queríamos tocar y abrazar, entonces nos reunimos en la asamblea a conocerle. Nos quedaba lo más importante… ¡elegir un nombre! Dudamos mucho y salieron varios pero el que más nos convenció a todos fue Dino.

 

Dino ya es parte de nuestra clase y todos los días le incluimos en la Asamblea y le damos los buenos días y vemos cómo sigue creciendo ya que duerme todos los días en el agua.

Somos unos mayores que le cuidan y le miman.  

¡Estamos todos encantados con nuestro nuevo amigo Dino y queremos que todos le conozcáis!

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